Salvar el Mundo

Un terremoto masivo viene en camino. Después, un maremoto arrasará con lo que quede sobre tierra firme. Será el fin del mundo. El apocalipsis súbito. Sin ángeles soplando trompetas, ni plagas, ni malarias, ni océanos tornándose en sangre. Nada de eso, bella damita. Este kaput, este c’est fini que le venimos ofreciendo será algo rapidito. Una sacudida magna, un chapuzón violento y antes de que usted diga esta mano es mía, todo y todos habrán andado hacia el hermoso camino que lleva a ninguna parte.

Palabras más, palabras menos (parafraseando, mejor dicho), este fue el mensaje que Dorothy Martin, llamada hermana Thedra por los allegados a su culto, dijo haber recibido por telepatía en 1954. –Se perderán muchas vidas, prácticamente todas. Es un hecho que el mundo está inmerso en el caos. Por ello, el Ser Supremo limpiará la casa. Hundirá la tierra tal y como la conocemos y posteriormente la hará resurgir desde las profundidades-. Un precioso «El Jefe lo destruirá todo porque sale más barato comenzar de cero» ¿Pero acaso sabemos quién fue el presunto remitente de tan vívido recado? Sí, claro. Algún miembro no especificado de los Guardianes, un grupo de extraterrestres provenientes del planeta Clarión, quien a decir de su interlocutora, tuvo el gesto intergaláctico de anunciar el mal, proporcionar el remedio y ya de paso, obsequiarnos el trapito. ¿Dije obsequiarnos? Perdón. Quise decir obsequiar el remedio y el trapito a quienes, y sólo a quienes, creyeran en el aviso y ya de paso profesaran el dogma de Los Buscadores, una secta religiosa apegada a la cienciología que da, como es obvio, protagonismo al advenimiento de entes extraterrestres como emisarios de un ser supremo. ¿Y por qué sólo a ellos? Pues porque así es este negocio de las religiones, en el que resulta fundamental, a efecto de garantizar la necesidad y la utilidad de las membresías, anunciar con una mano las desgracias y con la otra ofrecer el beneficio exclusivo de la salvación a quienes, sin reparos ni reservas, juren devoción y lealtad a la doctrina en que se encuentran suscritos.

¿Y qué ofrecieron los Guardianes a la hermana Thedra? Subirse a sus OVNIS, viajar por el espacio y bajar por ella y sus adeptos hasta la puerta de su casa (only american people, of course) en algún momento del 21 de diciembre de 1954 (no especificaron hora, pues cómo saber si las casetas de la autopista galáctica no estaban bloqueadas o saturadas para entonces). El plan, afirmaba la hermana, era cargar con todos, volver por dónde llegaron y ponerlos a salvo en alguna zona residencial, sin temblores ni mareas altas, del planeta Clarión. Es decir, algo obvio, pese a ser inverosímil, y de fácil ejecución como casi todo lo que el fanatismo ofrece.  ¿Y qué, sí llegaron? Obvio, no. Al ver que tal cosa no sucedía, Dorothy Martin pidió paciencia a sus seguidores, argumentando haber recibido otro mensaje en el que le avisaban que mejor lo dejaban para el 24 de diciembre, para así, se me ocurre, aprovechar el simbolismo de esa fecha. ¿Y qué hicieron entonces? Obvio, esperar (una característica de la devoción irracional es la persistencia de sus creencias a pesar de las evidencias que las refutan).  A las seis de la tarde de aquella incipiente Noche Buena, según reporta el diario The Atlantic, un pequeño grupo de gente estaba reunida a las afueras de la casa de Dorothy Martin en Oak Parks, Illinois. Cantaban villancicos, según refiere dicho artículo, no obstante no era el nacimiento del niño Jesús lo que aquella noche tanto esperaban. Todos miraban al cielo esperando la llegada, supongo, de una nave nodriza: la prometida salvación en forma de platillo volador. Es decir, el cumplimiento de la palabra de Thedra la profeta, la materialización absoluta e incuestionable de la voluntad divina. Pero dio la hora de partir el pavo, la del brindis y de los abrazos; el momento de abrir los obsequios y hasta de recalentar los platos y los Guardianes nada más no llegaron. Ni asomo de sus platillos voladores, ni mensajes de disculpa por haber hecho quedar mal las profecías de Dorothy y sus Buscadores.

En cuestión de días, Dorothy Martin fue puesta bajo supervisión psiquiátrica sólo para prevenir que la policía de Oak Park levantara cargos en contra de ella. El efecto de sus profecías entre aquellos que le siguieron fue objeto de estudios por parte de especialistas como León Festinger, a quien a mérito de ello se le atribuye la teoría de la disonancia cognitiva. ¿Y tembló? Muchas veces. ¿Y hubo maremotos? Otras tantas. ¿Obra de algún ser superior? A saber. En una de esas, cabe la posibilidad, de que sólo se traten de simples fenómenos de la naturaleza que escapan o están más allá de cualquier designio o voluntad divina.

¿Y habrá vida inteligente en otros planetas? Es probable, pero mejor ocupémonos de preservar, fomentar e incrementar la vida inteligente en nuestra Tierra.

Si quieres conocer más de este tema:

 Moser, W. (2011). «Apocalypse Oak Park: Dorothy Martin, the Chicagoan Who Predicted the End of the World and Inspired the Theory of Cognitive Dissonance», Chicago Magazine.  Apocalypse Oak Park: Dorothy Martin, the Chicagoan Who Predicted the End of the World and Inspired the Theory of Cognitive Dissonance – Chicago Magazine

Admin (2022). «Christmas Eve with the Seekers». Science and Space. UFOs, Channeling, Quasi-Religion, and Cults: Christmas Eve with the Seekers – Alien UFO Sightings

Beck, J. (2015). «The Christmas the Aliens Didn’t Come» The Atlantic. Dorothy Martin, the Christmas Eve Alien Prophecy, and the Psychology of Belief – The Atlantic

Festinger, L. et al. (1956). «Cuando las profecías fallan». Traducción: Pablo Molina. Editorial Pablo Vergel Fernández, España.

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